Minería urbana: cuando esas joyas que ya no usas acaban dentro de tu móvil

Esto que suena a ciencia ficción tiene nombre: minería urbana. Básicamente, se trata de recuperar metales preciosos de objetos que ya no usamos —como joyas viejas, pero también móviles, ordenadores o placas electrónicas— para volver a introducirlos en el ciclo de producción. Y funciona de verdad.

El proceso, aunque parezca complicado, es fascinante. Las piezas se trituran y se convierten en un polvo homogéneo del que luego se extrae el oro mediante técnicas químicas o incluso biológicas. La Royal Mint, por ejemplo, ha desarrollado un sistema que disuelve el oro en cuestión de minutos y lo recupera casi al 100%. Otros métodos usan bacterias inofensivas para hacer el mismo trabajo, con un impacto ambiental mucho menor que el de abrir una mina nueva.

Y aquí viene lo interesante para nosotras: ese oro reciclado termina en sitios que usamos a diario. Puede que aquel bonito collar que te regaló tu madre hace años esté ahora formando parte de un circuito impreso, de un dispositivo médico o de los componentes de un móvil de última generación.

La minería urbana tiene dos ventajas enormes. Por un lado, evita que montones de joyas y aparatos electrónicos acaben en vertederos. Por otro, reduce la necesidad de seguir explotando minas convencionales, que ya se sabe que no son precisamente un ejemplo de sostenibilidad. Es lo que se llama una economía circular aplicada a los metales preciosos: dar una nueva vida a lo que ya no usamos en lugar de seguir extrayendo recursos del planeta.

Así que la próxima vez que tengas una joya que ya no sabes qué hacer con ella, recuerda que su verdadero valor puede estar dentro de un ordenador, no en un cajón.

Este artículo se basa en información publicada por medios especializados y la Royal Mint.

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